jueves, 1 de julio de 2010

Migración en la República Dominicana, ¿supervivencia o superación?

Al referirse a la palabra migración, la Real Academia Española (2001) la define como la acción y efecto de pasar de un país a otro para establecerse en él, generalmente por causas económicas o sociales. En República Dominicana, migración significa dejar la patria con aras de un mejor futuro, ya sea para sobrevivir o superarse personalmente.

A través de los años, el género que predominaba en el tema de la migración era el hombre, ya que se veía en la necesidad y en la obligación con la sociedad de mantener su familia. Como los tiempos han cambiado y ahora podemos ver desde mujeres que son todo en un hogar hasta las que simplemente quieren superarse, este ha sido el género que ha dominado las tasas estadísticas de abandono al país natal para buscar el pan en otro Estado.

En relación a la migración de la mujer dominicana trabajadora y emprendedora, Weyland (1999) a modo de mencionar causas de tal desplazamiento geográfico, escribe:

La desvalorización del trabajo de la mujer dentro de la casa acompañado de una educación limitada desfavorecen la incorporación de la mujer trabajadora al mundo del trabajo, marginándola a la economía informal o a sectores mal remunerados como la manufacturera textil (p.140).

La degradación de género, la falta de educación y la mala calidad de vida son las causas más fuertes que impulsan a la mujer no solo dominicana sino del mundo a buscar mejores oportunidades, para mejorar su alrededor y con ello el de quienes la rodean; ya sean sus hijos o sus padres.

Por otro lado, Araujo (2003) considera que la causa principal se debe a hechos históricos ocurridos en la República Dominicana:

El éxodo masivo de dominicanos se inició después de la muerte del tirano Trujillo, ocurrida en 1961. Entre 1961-1962 se marcharon a Estados Unidos 7000 y 16800 dominicanos respectivamente. Una encuesta de Profamilia revela que el 72.6% abandonó la RD a partir de 1980 y el 27.4% desde el 1985.

Al analizar los datos estadísticos mostrados por el periodista Araujo (2003), se infiere que mientras más crisis económica exista en el país, más flujo de dominicanos abandonando su nación habrá. Por su parte, Weyland (1999) reconoce la importancia de la historia en los movimientos migratorios de nuestro país, por lo que describe dos períodos: la intervención norteamericana de 1916-1924 y la caída del trujillismo (en esta etapa coincide con Araujo).

La ocupación de los EE.UU. en territorio dominicano significó la entrada del consumismo a nuestro país; los ciudadanos quisqueyanos se encontraban deslumbrados por las cosas novedosas que trajeron los yanquis, por lo que se enamoraron de un país que les vendía un sueño completamente diferente al existente en esa época en la República Dominicana. Por su lado, cuando el pueblo se liberó de la dictadura trujillista, sus ansías se encontraban mermadas en salir lo más rápido posible de la tierra que tanto dolor le producía por los muertos y secretos que en ese entonces reposaban en el suelo dominicano.

Un nuevo factor ha tocado las puertas del pueblo dominicano: la transculturación, que por definición es la recepción por un pueblo o grupo social de formas de cultura procedentes de otro, que sustituyen de un modo más o menos completo a las propias (Diccionario de la lengua española, 2001). La cultura dominicana está siendo bombardeada por el idioma, la tecnología y la comida (entre otras cosas) estadounidense, lo cual se traduce en las ansías que siente el dominicano de conquistar América.

El efecto de emigrar impulsado por la incesante globalización acompañado de la inserción de una cultura ajena a la nuestra en nuestro diario vivir, en sus secuelas negativas acarrea a una disfunción familiar, como lo afirma De la Rosa y Carpio (2010):

Con la emigración la familia crece, sufre o se divide. ¿Cuántas veces para el crecimiento de la familia es necesaria la emigración? No se puede negar que la familia sufre en esos momentos y por lo tanto, al hablar de emigración, se ha de tener en cuenta a la familia.

Además de la afección de la familia con el trance migratorio, la cultura de los pueblos se ve desvanecida cada vez que un nacional prefiere otro país que no es el suyo. Lamentablemente en mi percepción como dominicana, de las consecuencias que arrastra la migración, la pérdida de identidad es la más grave de todas. Con ello no es que condeno los cambios culturales entre países sino que cada nación debe mantener sus costumbres intactas para que de este modo sea más hermoso el encuentro entre ciudadanos del mundo.

Ahora bien, tomando otro rumbo en esta exposición, me tomo la libertad de preguntarle: ¿Quién inventó las fronteras? La migración es una mera invención del hombre. Considerando que todos debemos poseer el mismo derecho de conocer y palpar el planeta que Papa Dios nos regaló; el que sienta las ganas de emigrar que lo haga con toda libertad. Hago esta salvedad, porque en la lucha constante de intereses malversados, el que toma la decisión de migrar se ve en la dificultad de no ser aceptado.

Las mujeres que deciden emigrar porque en República Dominicana no se les reconoce su voz, tienden a buscar naciones que le respeten sus derechos (aún siendo la mayoría de ellas ilegales). ¿Qué pasa cuando al llegar al país soñado, el sueño se torna confuso? ¿Qué ocurre cuando la persona busca una visa con el fin de no volver como Juan Luis Guerra (1990) afirma en su canción ´´´Visa para un sueño´´? ¿Se mantiene intacto el deseo de no volver a este afrodisiaco país con todo y sus arroces con mango aún cuando la tierra que le prometieron es un fiasco?

Las personas que deciden emigrar desconocen la realidad del lugar que les aguarda. Según la entrevista efectuada por el periódico Listín Diario a Reyita Polanco Cruz (2010), una emigrante a España desde la República Dominicana, instalarse en el país ibérico no ha sido tarea fácil pues las informaciones que tenía al parecer no eran suficientes porque no le ha ido como creyó que le iría una vez llegara al susodicho país. Relata por demás, que tuvo muchos percances ya que aunque tenía un título de licenciada en Mercadeo de la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA), no le fue validado por las autoridades españolas. Tuvo que trabajar en labores denigratorias a su persona, lo cual la sumergió en una depresión. Así como el caso de Reyita hay muchos, el sueño americano y ahora el español son simplemente espejismos que engatusan a las personas a tal grado de alejarlas de sus seres queridos y de la tierra que los vio nacer.

De acuerdo a un informe del Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación de las Naciones Unidas para la Promoción de la Mujer (2010), alrededor de 100,050 personas de origen dominicano viven en España, de los cuales el 61% son mujeres y el 39% son hombres. Con estos datos es axiomático el aumento de la migración femenina en el ámbito actual.

Retomando el punto de vista expuesto anteriormente sobre la insensatez de la migración, es inhumano el trato que reciben los inmigrantes, ya que como seres humanos que somos, y como afirma Ricardo Arjona (2005) en su canción ´´Mojado´´, la visa universal se extiende el día en que nacemos y caduca en la muerte porque el cónsul de los cielos ya nos dio permiso. Considero que toda persona tiene derecho de buscar la salida a sus problemas, por lo que si la misma considera que la solución a los mismos es embarcarse en una aventura migratoria, no hay razones para impedírselo y mucho menos juzgarle. Lo cierto es que si existe la migración es producto de la desigualdad humana que experimentamos día a día, la cual impulsa a los más pobres a buscar vías de superación.

Finalmente, el fenómeno migratorio ha cambiado de género, ya que las estadísticas muestran que las mujeres son las más propensas a buscar vías tanto de supervivencia como de superación en la actualidad. Por otro lado, la transculturación se ha convertido en una de las causas más latentes que provoca el deseo de formar parte de otra cultura (para darnos cuenta de ello solo tenemos que mirar a nuestro alrededor y aceptar que la mayoría de las cosas que nos rodean provienen de otros países). A modo de reflexión, le dejo esta frase que Rafael Amor (1976) ideó en su poema-canción ´´No me llames extranjero´´:

Antes que vinieran ellos, los que dividen y matan, los que roban, los que mienten, los que venden nuestros sueños, los que inventaron un día, esta palabra, extranjero. No me llames extranjero, mírame bien a los ojos, mucho más allá del odio, del egoísmo y el miedo, y verás que soy un hombre, no puedo ser extranjero.


Referencias

Amor, R. (Intérprete). (1976). No me llames extranjero. De No me llames extranjero.

Araujo, F. (13 de Octubre de 2003). En busca de la “tierra prometida”. [A]hora . Recuperado el 13 de junio de 2010, de http://ahora.com.do

Arjona, R. (Intérprete). (2005). Mojado. De Adentro.

De la Rosa y Carpio, R. B. (26 de Mayo de 2010). Familia y emigración. Listín Diario . Recuperado el 13 de junio de 2010, de http://www.listindiario.com

Diccionario de la Lengua Española. (2001). Vigésima segunda edición, http://www.rae.es

Guerra, J. L. (Intérprete). (1990). Visa para un sueño. De Ojalá que llueva café.

Severino, J. (28 de Abril de 2010). La inmigración tiene sus consecuencias económicas. Listín Diario . Recuperado el 13 de junio de 2010, de http://www.listindiario.com

Weyland, K. (1999). El impacto cultural y económico de la migración hacia Nueva York en la mujer dominicana trabajadora: ¿Transculturación o estrategia económica? Universidad de Harvard, Departamento de sociología, pág.140

2 comentarios:

  1. Muy bueno y interesante, pero las fronteras las ponen las culturas.
    La cultura lo es todo es lo que nos diferencia. El ser humano es una criatura compleja rechaza lo extraño, diferente y innovador. Pero lamentablemente acepta todo aquello que sea de uso masivo o popular.

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  2. Gracias por la apreciación. Aunque no comparto el mismo punto de vista, entiendo el tuyo.
    La cultura es decisiva al momento de agrupar a las comunidades, pero de ahí al negocio y discriminación que han suscitado las fronteras hay una gran diferencia.

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