jueves, 25 de octubre de 2012

Vamos a ser realistas


-Solo puede ver la verdad aquel que desea verla-

El día de ayer, miércoles 24 de octubre del 2012, despertó el sentimiento de entrega hacia las causas comunes de mi país. Digo que despertó, ya que, al parecer lo dejé dormido, luego de mi graduación del colegio.

Las causas comunes de mi país son muchas, pero a la que me refiero en este artículo, es a aquella que surge a raíz de una injusticia. Ayer tuve la oportunidad de conocer a Doña Taty (esposa de Narciso González, mejor conocido entre nosotros los dominicanos como Narcisazo), y el impacto de esa señora sobre mí, fue algo parecido a cuando le dan electroshock a las personas para revivirlas.

Narciso González me atrevería a decir que es un icono dominicano, y como tal, representa muchas ataduras de la sociedad dominicana, que tal vez no han sido sanadas en su totalidad. Narcisazo es libertad, patriotismo, responsabilidad, honestidad, justicia, honradez, entre otras muchas cualidades atribuibles a su personaje.

El Estado acabó con Narcisazo y la falta de respuesta hacia su caso, nos hace cómplices a todos los dominicanos. Es una vergüenza que luego de dieciocho años, la República Dominicana no haya dado respuesta satisfactoria frente a este caso, y más doloroso aun, es que el pueblo dominicano, no ha exigido la verdad de sus mandatarios.

Narcisazo vive en muchos jóvenes que aun esperan que este crimen no quede impune. Narcisazo vive en aquella persona que ama su país, aquel individuo que se gana el pan con el sudor de su frente; en aquel ser que prefiere renunciar a un puesto de trabajo antes de irrumpir en actos de corrupción.

La verdad siempre ha estado a la luz de los ojos de los dominicanos, lo que ocurre es que muchas veces, nos hacemos de la vista gorda, y olvidamos que dejando ciertos casos impunes nos hacemos cómplices de esas atrocidades. La Corte Interamericana de los Derechos Humanos se pronunció sobre este caso, y supuestamente condenó a la República Dominicana, a una serie de sanciones que a mi entender no sacian la necesidad de conocer la verdad por parte de los denunciantes ni del pueblo dominicano.

Reclamar la verdad debería ser uno de los propósitos con los que nos levantemos diariamente los dominicanos honestos. Los políticos y la maquinaria del Estado se ha construido sobre una seria de artimañas, que aunque muchos digan, es difícil de desbaratar, será cierto, más no es imposible.

Recuerdo una frase de Einstein que dice algo parecido a que el mundo es un lugar peligroso, no por aquellos que hacen el mal, sino por los que miran a esos que están haciendo el mal y no hacen nada para detenerlos.
Yo creo fielmente en mi país. Creo que hay personas interesadas en conocer la verdad sobre Narcisazo, y ello nos acercará a ser el país que deseamos y al país que Duarte soñó. Narcisazo vive entre nosotros, y me atrevo a decir que es un mártir de la patria.

Recordando a Narcisazo, nos obligamos a no cometer los mismos errores del pasado como sociedad.

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