-Solo puede ver la verdad aquel que desea verla-
El día de ayer, miércoles 24 de octubre del 2012,
despertó el sentimiento de entrega hacia las causas comunes de mi país. Digo
que despertó, ya que, al parecer lo dejé dormido, luego de mi graduación del
colegio.
Las causas comunes de mi país son muchas, pero
a la que me refiero en este artículo, es a aquella que surge a raíz de una
injusticia. Ayer tuve la oportunidad de conocer a Doña Taty (esposa de Narciso
González, mejor conocido entre nosotros los dominicanos como Narcisazo), y el
impacto de esa señora sobre mí, fue algo parecido a cuando le dan electroshock
a las personas para revivirlas.
Narciso González me atrevería a decir que es un
icono dominicano, y como tal, representa muchas ataduras de la sociedad
dominicana, que tal vez no han sido sanadas en su totalidad. Narcisazo es
libertad, patriotismo, responsabilidad, honestidad, justicia, honradez, entre
otras muchas cualidades atribuibles a su personaje.
El Estado acabó con Narcisazo y la falta de
respuesta hacia su caso, nos hace cómplices a todos los dominicanos. Es una vergüenza
que luego de dieciocho años, la República Dominicana no haya dado respuesta satisfactoria
frente a este caso, y más doloroso aun, es que el pueblo dominicano, no ha
exigido la verdad de sus mandatarios.
Narcisazo vive en muchos jóvenes que aun
esperan que este crimen no quede impune. Narcisazo vive en aquella persona que
ama su país, aquel individuo que se gana el pan con el sudor de su frente; en
aquel ser que prefiere renunciar a un puesto de trabajo antes de irrumpir en
actos de corrupción.
La verdad siempre ha estado a la luz de los ojos
de los dominicanos, lo que ocurre es que muchas veces, nos hacemos de la vista
gorda, y olvidamos que dejando ciertos casos impunes nos hacemos cómplices de
esas atrocidades. La Corte Interamericana de los Derechos Humanos se pronunció
sobre este caso, y supuestamente condenó a la República Dominicana, a una serie
de sanciones que a mi entender no sacian la necesidad de conocer la verdad por
parte de los denunciantes ni del pueblo dominicano.
Reclamar la verdad debería ser uno de los
propósitos con los que nos levantemos diariamente los dominicanos honestos. Los
políticos y la maquinaria del Estado se ha construido sobre una seria de artimañas,
que aunque muchos digan, es difícil de desbaratar, será cierto, más no es
imposible.
Recuerdo una frase de Einstein que dice algo
parecido a que el mundo es un lugar peligroso, no por aquellos que hacen el
mal, sino por los que miran a esos que están haciendo el mal y no hacen nada
para detenerlos.
Yo creo fielmente en mi país. Creo que hay
personas interesadas en conocer la verdad sobre Narcisazo, y ello nos acercará a
ser el país que deseamos y al país que Duarte soñó. Narcisazo vive entre
nosotros, y me atrevo a decir que es un mártir de la patria.
Recordando a Narcisazo, nos obligamos a no
cometer los mismos errores del pasado como sociedad.
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